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El Programa de Intangibles de la UNESCO y los impactos culturales del turismo

El Programa de Intangibles de la UNESCO y los impactos culturales del turismo

Torres humanas en España. Foto: flydime

Lucha de aceite masculino en Turquía. Artesanía de pan de jengibre en Croacia. Torres humanas en España.

ESTAS PRÁCTICAS, junto con la dieta mediterránea, la comida francesa y otras 41 tradiciones culturales fueron reconocidas como Intangibles de la UNESCO en 2010.

El Programa de Patrimonio Cultural Inmaterial se creó en 2003 para proteger las tradiciones del mundo en peligro de extinción, incluidas canciones, festivales, representaciones, artes y oficios y el conocimiento local. Cada año, los países nominan prácticas culturales preciadas para su inscripción y reciben un posible acceso a la financiación.

El programa está destinado a "salvaguardar" las tradiciones difundiendo la conciencia y fomentando planes para transmitirlas a las generaciones más jóvenes. En teoría, las tradiciones deberían conservarse tan seriamente como las pirámides de Giza o la Gran Barrera de Coral.

Pero los críticos comienzan a cuestionar los beneficios generales del programa. Algunos incluso cuestionan si hace más daño que bien en función de los siguientes factores:

1. Efectos negativos del turismo

Muchos países proponen una práctica asumiendo que el reconocimiento es algo completamente bueno. Incrementa el turismo y genera ingresos para pequeñas comunidades. Sin embargo, investigaciones en Australia, Taiwán e Italia sugieren que puede tener un impacto negativo.

El arte y las artesanías pueden producirse en masa para los forasteros, quienes determinan el precio y el uso del objeto. Si bien esto proporciona un medio de vida para los locales, separa la tradición de su propósito original y cambia el conjunto de habilidades para producirla.

Esto sucedió en Italia, donde un artesano se hizo tan popular que comenzó a producir silbatos como recuerdos para turistas en lugar de objetos de verdadera utilidad.

Lo mismo ocurre con los festivales y rituales, que se convierten en eventos comercializados en lugar de expresiones del compromiso de una comunidad con sus propias tradiciones.

2. Disputas entre países

El origen de una tradición puede ser confuso. ¿Por dónde empezó? ¿Quién puede reclamarlo legítimamente? Es un problema que genera una tensión real en algunas partes del mundo.

Tal tensión surgió en 2005 entre China y Corea del Sur cuando este último país se negó a compartir la inscripción conjunta del Festival del Bote del Dragón. China afirmó que Corea del Sur se robó su cultura y lanzó una campaña en Internet contra Corea. En 2010, la disputa continuó, evidenciada por una reciente campaña contra China en Corea del Sur.

Además, una práctica que infunde orgullo en un país puede provocar quejas en otros lugares. La comida gastronómica francesa generó hostilidad por parte de los vecinos europeos. El presidente Sarkozy, que presionó agresivamente para su nominación, fue criticado por afirmar: "Tenemos la mejor gastronomía del mundo, al menos desde nuestro punto de vista".

Algunos funcionarios de alimentos franceses preguntan si ganar el estatus de intangible fue contraproducente, ya que promovió la percepción de la arrogancia francesa.

3. Cambio de criterios

Los críticos también afirman que los criterios se están volviendo demasiado amplios, cambiando el enfoque de la identificación de tradiciones vulnerables a la compilación de una lista exhaustiva no discriminatoria. Se cuestionan las adiciones recientes que pueden no estar en peligro en absoluto.

El baile de tango y el flamenco, que se hicieron intangibles en 2009 y 2010, son dos ejemplos. Ambos están experimentando un resurgimiento y evolucionando a medida que aumenta su popularidad. El atractivo del tango, de hecho, está tan extendido que está barriendo el Medio Oriente.

Además, algunas prácticas pueden no ser tradiciones culturales. La dieta mediterránea, en particular, está provocando fuego.

Algunos argumentan que la idea de una dieta es un concepto abstracto. Si bien las personas pueden consumir productos regionales, nadie sigue la dieta de forma absoluta. De hecho, algunas regiones de España, África del Norte y Grecia no siguen la dieta en absoluto. Los críticos preguntan cómo podemos proteger algo si ni siquiera podemos definir qué es.

4. Intereses comerciales

Además, es probable que los intereses comerciales más que la preservación motiven a los países a proponer prácticas.

En cuanto a la dieta mediterránea, es bueno pensar que las pequeñas granjas o industrias en Europa pueden estar protegidas, pero hay evidencia de que las empresas más grandes probablemente se beneficiarán. Los representantes agrícolas de España, Marruecos, Italia y Grecia presionaron con fuerza por la nominación. Y ya, Grecia, un importante exportador de aceite de oliva en todo el mundo, está utilizando el estatus de la UNESCO para atraer negocios desde China.

“Un hecho lamentable del Programa de Intangibles de la UNESCO es que los países no están representados de manera uniforme”.

A algunos también les preocupa que reconocer una dieta sobre otras pueda llevar a algunas comunidades europeas a devaluar sus propios productos locales por los tomates de Italia o las aceitunas de España.

5. Representación desigual

Finalmente, un hecho lamentable del Programa de Intangibles de la UNESCO es que los países no están representados de manera uniforme.

Un vistazo rápido a las listas de 2010 revela herencias de países principalmente asiáticos y europeos. Otras regiones del mundo, como África, no están representadas en absoluto.

El Programa de la UNESCO reconoce que existe un riguroso proceso de trámite, que inhibe a los países de seguir adelante. Lamentablemente, la administración puede evitar que las tradiciones mundiales que corren mayor riesgo obtengan financiación y apoyo.

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